Perfil editorial
Maluma
Colombia · Reggaetón

El 26 de abril de 2025, con más de cuarenta mil personas vibrando en el Atanasio Girardot, Maluma se quedó quieto en medio del escenario más ambicioso que un colombiano había montado en ese estadio —un 360° con más de setecientos metros de pantallas transparentes— y dijo algo que no estaba en ningún guion de gira mundial: quien estaba parado ahí no era Maluma, era Juan Luis Londoño Arias. "Maluma para los desconocidos, Juan Luis para la familia". Quince años después de inventarse un nombre, el hombre estaba recuperándolo en voz alta, frente a su ciudad.
El nombre se lo había inventado a los dieciséis, con las primeras sílabas de las tres personas que más quería: Marlli, su mamá; Luis, su papá; Manuela, su hermana. Lo lleva tatuado en la pantorrilla izquierda desde los catorce, cuando Manuela lo acompañó a hacérselo a un centro comercial de El Poblado. No es un nombre artístico: es un juramento familiar convertido en marca global. Y para entender por qué un muchacho de Medellín necesitaba jurar algo así, hay que volver a la casa que se le cayó encima.
Juan Luis nació el 28 de enero de 1994 en Medellín. El fútbol fue su primera religión: ocho años en las divisiones inferiores del Atlético Nacional y La Equidad, con el sueño serio de llegar a profesional. Pero cuando él tenía alrededor de diez años, sus padres se separaron y la empresa de su papá quebró. La economía del hogar se vino abajo y el niño, que ya no podía pedir, decidió aportar. Compraba bolsas de colombinas y hacía sándwiches, y los vendía en el colegio para llevar plata a la casa. En una entrevista con la revista Bocas lo contó sin dramatismo, como quien recuerda una época de trabajo: "me puse la banda de capitán y traté de sacar el equipo adelante". También escribía cartas de amor por encargo para las novias de sus compañeros, un negocio menor que hoy parece una profecía: el romance siempre fue su materia prima. Los abuelos y los tíos sostuvieron a la familia en los meses duros, y ese detalle importa, porque de uno de esos tíos —bueno, de una tía— salió todo lo demás.
La tía se llama Yudy Arias. Trabajaba en televisión, conocía gente, y cuando Juan Luis iba a cumplir dieciséis le pidió de regalo algo inusual: una sesión de grabación en un estudio. Yudy se la pagó. El esposo de Yudy, Juan Parra, lo acompañó esa tarde; estuvo unas seis horas en el estudio y grabó dos o tres canciones, entre ellas "Farandulera". Parra no tenía nada que ver con la música —él mismo lo ha dicho: ni le interesaba—, pero cuando escuchó las canciones no tuvo duda de que el muchacho iba a ser grande. Se convirtió en su primer manager por accidente, y ese accidente resultó ser una de las sociedades más duraderas de la industria latina: Parra sigue al frente de los negocios de Maluma, incluido el sello que fundarían veinte años después.
El camino de ahí a la radio fue artesanal. Tomó clases de técnica vocal en 2010, se graduó de bachiller y se lanzó. Con seis o siete canciones bajo el brazo, Parra y Yudy buscaron a DJ Semáforo, uno de los primeros en programar reguetón en Medellín, que les dijo que siguieran así. Volvieron con más material; Semáforo escogió "Farandulera" y la empezaron a mover por colegios, excursiones de quinceañeras y emisoras, repitiéndola hasta que se grabara en la memoria de los más desprevenidos. La estrategia funcionó: en 2011 la canción reventó la radio local. Apareció entonces Guillermo Mazorra, de Sony Music, y firmaron. Maluma tenía diecisiete años y un plan que nadie en la disquera sabía muy bien cómo ejecutar, porque el reguetón era un fenómeno y todo a su alrededor estaba por hacerse.
Lo que siguió fue una década de construcción metódica. El álbum debut, "Magia" (2012), lo consolidó en Colombia con "Obsesión" y "Pasarla bien", y le valió una nominación al Latin Grammy como Mejor Artista Nuevo en 2013. "La Temperatura" lo expandió por Sudamérica. Fue coach en La Voz Kids. Y en octubre de 2015 llegó el disco que lo partió en dos mitades públicas: "Pretty Boy, Dirty Boy". El título describía la dualidad que él mismo propuso —baladas suaves de un lado, reguetón crudo del otro— y el disco, que según ha contado se gestó desde 2013 con ochenta canciones descartadas, entró al número uno del Top Latin Albums de Billboard con "Borró Cassette", "El Perdedor" y "Sin Contrato". El pretty boy y el dirty boy no eran solo un concepto de marketing: eran las dos personalidades que el muchacho de los sándwiches había aprendido a alternar para sobrevivir en la industria. Esa dualidad lo acompañaría casi una década, hasta que él mismo la declarara superada en aquel Atanasio de 2025.
Entre 2016 y 2019, Maluma se convirtió en el colaborador que todo el mundo quería al lado. "Desde esa noche" con Thalía, "Vente pa' ca" con Ricky Martin y, sobre todo, "Chantaje" con Shakira en 2016, lo instalaron en el pop global. "Felices los 4" (2017) y "Corazón" con Nego do Borel (2018) sostuvieron el ritmo, y "F.A.M.E." (2018) le dio el Latin Grammy a Mejor Álbum Vocal Pop Contemporáneo. Ese mismo diciembre renovó su contrato con Sony Music, la disquera que había creído en él desde el principio, según dijo entonces. "11:11" (2019) trajo "HP" y "11 PM", y "Medellín", su canción con Madonna para el álbum "Madame X", lo puso a cantar junto a la reina del pop en vivo. El muchacho que había grabado su primera canción con un regalo de cumpleaños estaba haciendo dúo con Madonna.
La pandemia, que paralizó a la industria, lo aceleró. "Papi Juancho" (2020) contenía "Hawái", una canción que debutó en el número uno del Billboard Global 200 —el listado mundial sin Estados Unidos— y se convirtió en uno de los éxitos más grandes de su carrera, con un remix junto a The Weeknd. El disco también traía "ADMV", la balada que años después le dedicaría a su pareja bajando del escenario en Medellín. En 2021 publicó "#7DJ (7 Días en Jamaica)", un EP conceptual de fusión caribeña, y volvió a los escenarios con el Papi Juancho World Tour: más de treinta mil personas en los primeros tres conciertos, escenario 360°, sold outs en Sacramento, Los Ángeles y Las Vegas. Ese año compró una propiedad en las Islas Turcas y Caicos que convirtió en su refugio —"aquí, simplemente soy Juan Luis", le dijo a la revista Allure— y fue el único latino invitado al concierto de Central Park que celebraba el renacimiento de Nueva York.
2022 fue el año en que cruzó a Hollywood: protagonizó "Marry Me" junto a Jennifer Lopez y Owen Wilson, y prestó su voz a Mariano en "Encanto" de Disney. Publicó el EP "The Love & Sex Tape". Y en octubre, de vuelta en Medellín, anunció lo que llevaba años cocinando: su propio sello discográfico, Royalty Records, una "disquera boutique" —palabras de Parra— con dos artistas colombianas firmadas, Abril y Paulina B, y con Juan Parra, el mismo que lo había acompañado a grabar a los dieciséis, al frente del proyecto. El círculo se cerraba: el muchacho al que un día le regalaron una sesión de estudio ahora regalaba sesiones de estudio. En diciembre se asoció además a la marca de mezcal Contraluz, tras visitar los campos de agave en Oaxaca con su propio dinero.
"Don Juan" (2023), su álbum más ambicioso, reunió a Marc Anthony ("La Fórmula"), Anuel AA, Yandel ("Trofeo") y Don Omar ("Ojitos chiquiticos"), con "Coco Loco" como sencillo insignia. La gira Don Juan World Tour lo llevó por el mundo entre 2023 y 2024. Pero el verdadero giro de esos años no fue musical: en 2024 nació Paris, su hija con la arquitecta Susana Gómez, y la paternidad lo partió en dos de una manera que el pretty/dirty jamás había logrado. En su podcast confesó algo que ningún comunicado habría publicado: que sufrió ataques de pánico, ansiedad y miedo a la muerte tras el nacimiento, una depresión posparto que lo obligó a mostrarse vulnerable por primera vez. "Viví como quince años en una burbuja de dopamina", dijo, "donde la tristeza nunca había sido una opción". El muchacho que a los diez se había puesto la banda de capitán para no mostrarse débil estaba aprendiendo, a los treinta, a quitársela.
Ese mismo 2024 abrió en el Alto de Las Palmas su restaurante "Casa Eterna de Juancho con Amor", un proyecto de tres años en secreto con la chef María Antonia Vélez, y fue nombrado Global Icon en Los 40 Music Awards. También participó en "+57", la canción junto a Feid, Karol G, Blessd, Ryan Castro y DFZM que generó polémica pública por una de sus frases; la prensa colombiana la reportó como controvertida y el debate, puramente cultural, quedó en los medios sin derivar en ningún proceso.
Y entonces llegó 2025, el año de la reconciliación pública. El 26 de abril, "Medallo en el Mapa 2.0" convirtió el Atanasio en una fiesta de tres días con Juanes, Carín León, Feid, Blessd, Piso 21, Pipe Bueno, Marc Anthony, Grupo Frontera y un homenaje a los pioneros del reguetón paisa —Golpe a Golpe, Fainal, Chako, Tres Pesos, Wolfine—, los que habían abierto el camino cuando en Medellín el género todavía era underground. Maluma lloró, cantó "ADMV" bajando a la gramilla para dedicársela a Susana, y dejó la frase que resume su década: el pretty boy y el dirty boy habían hecho las paces; lo que quedaba era el padre, la pareja, el hijo, el hermano. Meses después, en agosto, detuvo un concierto en el Palacio de los Deportes de Ciudad de México al ver a una madre con un bebé de un año entre el público sin protección auditiva, y la llamó "acto de irresponsabilidad" en pleno show. Las redes se partieron en dos: quienes lo aplaudieron por priorizar al menor y quienes lo acusaron de exponer a la mujer en público. La Asociación Española de Pediatría publicó un comunicado respaldando el fondo de su mensaje —el riesgo de daño auditivo irreversible en bebés expuestos a esos niveles de sonido—, mientras el hijo del expresidente mexicano lo llamaba "prepotente y fantoche" en X. Maluma no se retractó: habló como padre, no como estrella. En noviembre presentó la 26ª entrega del Latin Grammy junto a Roselyn Sánchez.
El presente, octubre de 2026, lo encuentra en un momento de expansión total. Espera su segundo hijo con Susana Gómez —un niño, anunciado en mayo—; en septiembre nació Orión Londoño Gómez, según compartió en su Instagram. Abrió la primera tienda física de Remanence, su marca de ropa, en Medellín durante Colombiamoda. Lanzó "AGUA" junto a Shakira. Y desarrolla "Las cosas como son", un proyecto sobre salud mental que conecta directamente con lo que confesó en su podcast: el muchacho que vendía dulces para que hubiera mercado en su casa ahora quiere que otros jóvenes tengan las herramientas que él no tuvo, algo que ya hace con su fundación "El arte de los sueños", que enseña baile, cocina, canto y composición a jóvenes vulnerables en Colombia.
La historia de Maluma no es la de un talento descubierto, sino la de una deuda pagada por adelantado: un regalo de cumpleaños que se convirtió en carrera, una familia que se convirtió en nombre, un nombre que se convirtió en personaje, y un personaje que, después de quince años, decidió volver a ser la persona. Juan Luis para la familia. Maluma para los desconocidos. Y ahora, por primera vez, las dos cosas a la vez.
Fuentes: El Tiempo (Revista Bocas) · El Colombiano · El Universal
Trayectoria
- 1994 · nace Juan Luis Londoño Arias en Medellín, Colombia
- 2004-2006 · se separan sus padres y quiebra la empresa paterna; vende sándwiches y dulces en el colegio para aportar a la casa
- Infancia · 8 años en las divisiones inferiores del Atlético Nacional y La Equidad soñando con ser futbolista profesional
- 2010 · clases de técnica vocal; graba sus primeras canciones tras el regalo de estudio de su tía Yudy; Juan Parra se vuelve su primer manager
- 2011 · 'Farandulera' revienta la radio de Medellín; firma con Sony Music Colombia / Sony Music Latin
- 2012 · álbum debut 'Magia' ('Obsesión', 'Pasarla bien')
- 2013 · nominación al Latin Grammy como Mejor Artista Nuevo; 'La Temperatura' lo expande por Sudamérica
- 2014-2015 · coach en La Voz Kids Colombia
- 2015 · 'Pretty Boy, Dirty Boy' (#1 Top Latin Albums de Billboard; 'Borró Cassette', 'El Perdedor', 'Sin Contrato')
- 2016 · 'Chantaje' con Shakira, 'Vente pa' ca' con Ricky Martin, 'Desde esa noche' con Thalía
- 2018 · 'F.A.M.E.' (Latin Grammy Mejor Álbum Vocal Pop Contemporáneo); renueva contrato con Sony Music
- 2019 · '11:11' ('HP', '11 PM'); 'Medellín' con Madonna
- 2020 · 'Papi Juancho': 'Hawái' (#1 Billboard Global 200), 'ADMV'; remix con The Weeknd
- 2021 · '#7DJ (7 Días en Jamaica)'; Papi Juancho World Tour (sold outs, escenario 360°)
- 2022 · debut en Hollywood con 'Marry Me'; voz de Mariano en 'Encanto'; funda su sello Royalty Records
- 2023 · 'Don Juan' ('La Fórmula' con Marc Anthony, 'Coco Loco'); Don Juan World Tour
- 2024 · nace su hija Paris; abre el restaurante Casa Eterna; Global Icon en Los 40 Music Awards
- 2025 · 'Medallo en el Mapa 2.0' (primer 360° de un colombiano en el Atanasio, 40.000+); presentador del Latin Grammy
- 2026 · segundo hijo en camino y nacimiento de Orión; tienda Remanence en Medellín; 'AGUA' con Shakira
Álbumes
- Magia (2012)
- Pretty Boy, Dirty Boy (2015)
- F.A.M.E. (2018)
- 11:11 (2019)
- Papi Juancho (2020)
- #7DJ (7 Días en Jamaica) (2021)
- The Love & Sex Tape (2022)
- Don Juan (2023)
Canciones destacadas
- Farandulera
- La Temperatura
- Borró Cassette
- El Perdedor
- Sin Contrato
- Chantaje (con Shakira)
- Felices los 4
- Corazón
- Hawái
- ADMV
- HP
- 11 PM
- Sobrio
- Coco Loco
- La Fórmula (con Marc Anthony)
Impacto
Maluma convirtió a Medellín en una capital exportadora del reguetón: llevó el sonido paisa a estadios de tres continentes, abrió la puerta de Hollywood y del pop anglo a la generación urbana colombiana ('Chantaje', 'Medellín', el remix de 'Hawái' con The Weeknd) y construyó alrededor de su nombre un ecosistema empresarial —Royalty Records, Remanence, Casa Eterna— que emplea y proyecta talento de su ciudad. Su figura pública marcó además un giro cultural: el ídolo del 'dirty boy' hablando abiertamente de depresión posparto y paternidad, reconciliando al personaje con la persona.